Emma Sulkowicz y su huelga contra la violación y la agresión sexual

La violación, el abuso o la agresión sexual con todo el dolor que genera para algunas es motivo para avergonzarse, la vergüenza genera silencio, ese silencio les come el alma y las mata por dentro. Hablo de los muchos casos de violación o simplemente de abusos sexuales- intento no desviarme hacia eufemismos- que la mujer árabe vive a diario, en la calle, en las escuelas y porque no, en su vida matrimonial. Claro, igual que toda mujer del resto del mundo. Pero, obviamente si situación difiere tanto.  Muchos se preguntan: ¿ por qué? ¿ por qué no defenderse? ¿por qué no denunciar ese acto?¿ por qué no dar una lección al agresor? . La respuesta: porque el honor de la familia no lo permite, y prefiere mantener a su hija llorando y sufriendo en la penumbra que hacerlo público, en otras palabras, rechazan victimizar a la víctima.

marruecos vilación de la mujer

 No obstante, peor aun, las decisiones judiciales como modo de exonerar a la familia de la víctima de tal ‘vergüenza’: obligarla a casarse con el hombre que la violó. Pasar el resto de su vida con un hombre que le hizo perder el color de su vida. Buscando la solución para rebajar la dosis de la vergüenza y no la venganza o… castigo. Suplicando al agresor  a contraer matrimonio y salvar a la familia de la deshonra. Muchas de las víctimas terminaron siendo víctimas de un deseable y muy deseado suicidio.

 La deshonra nos frena, nos obstruye a buscar soluciones, nos autoculpamos. y pasamos a estar bajo la misericordia del violador.

 emma sulkowicz

Toda esta introducción la hice para llegar a lo que voy a exponer a continuación. Un caso de una joven mujer valiente, una mujer que decidió defender su derecho civilizadamente que hizo ver al mundo entero que apuñalar cada órgano de tu cuerpo no es motivo para quedarte quieta y proteger el ‘honor’ de tu familia, un honor que en este contexto no ha de intervenir.

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Emma Sulkowicz, quien ha sido víctima de una presunta violación sexual en su propio dormitorio en el campus de la Universidad de Columbia (EE.UU.), y que ante la contestación de su universidad, que aparentemente, resultó ser a favor del violador. Encontró la mejor manera de protestar mientras su violador sigue en el campus. Emma lleva su colchón con ella por todas partes, ese colchón que para ella es una línea roja, es su espacio intima, y quien lo entra debe contar con su consentimiento. Emma, continuará haciéndolo hasta que hasta que la universidad expulse al violador.

Emma Sulkowicz

 

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